jueves, 4 de diciembre de 2014

Mi suerte y mi castigo fue quererte.


Cuando no podía dormir desvelado, por el vuelo de su falda
contaba los lunares de su espalda
lejos del miedo donde no llegan las horas
hasta ver morir la noche entre los desdos de la aurora

De tanto amarla perdi lo que no tuve
ahora que otro le de lo que no pude
se llevo el sol, solo me dejo las nubes
ya nunca deja de llover por estas latitudes

Desde entonces la felicidad a plazos
abrazos rotos, fotos en pedazos
la espalda llena de caricias y arañazos
la espalda llena de caricias...

Y asi regrese a buscar un acorde en cada rincon
a vivir siempre al borde de una cancion
a olvidarme de la luna de su vientre
de lo poco que dura un 'para siempre'


Ella era una diosa con zapatos de tacon
con un corazon que era amante de las ruinas
Ni te imaginas cuantas noches de pasión
yo le daba rosas y ella solo veia espinas

Niña coqueta no habia sitio en esos labios
para los versos mercenarios de un poeta
en su malate solo habia decepcion
pobrecita alma invencible no la rinde ni el amor.

Echo de menos el pacto con su hermosura
el tacto de mi dedo en su cintura
tan acostumbrado al vertigo de su locura
que ahora que esto solo me dan miedos las alturas

Por eso a veces libre y a veces preso, de su regreso
como un muchacho en un caballo de cartón
a veces amo lo confieso y pierdo hasta el hueso
por jugarme en cada beso el corazón.

Se llevo la paz
se llevo la luz
ella me dejo la cruz
una rosa negra en mi ataúd

Se llevo el primero botón de mi camisa
me dejo el espejismo de su risa
la ropa sucia, la cama vacía
una palabra muda, una caricia fria

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