martes, 14 de septiembre de 2010

Cruce de miradas

Era un día de los más señalados en el calendario, después de tanto tiempo fuera de casa, Marie volvía después de las vacaciones lejos de su amor. La noche la paso nerviosa y se lo contagio a Joseph a tras ves de la línea telefónica, pasaron la noche hablando, no encontraban el momento de verse, todo estaba dispuesto, hablaron horas y horas completas.

Joseph estaba tan ansioso de encontrar los labios de la calidad voz que se encontraban al otro lado de teléfono que no se dio cuenta lo rápido que pasan las horas mientras tratas de dibujas la forma de tu amada por medio de sus palabras.

Marie hacia balance de cómo transcurrieron las semanas en casa de sus tíos, aunque las paso totalmente aburrida en casa, se fue con un buen sabor de boca siempre es grato encontrase con gente que te quiere, constato ella de que estaba simplemente ansiosa por verlo, y por tenerlo entre sus brazos de nuevo.

Marie explico con sumo detalle como era todo lo que tendría que hacer, desde la puerta de casa de sus tíos hasta encontrase con el.

Marie: Mi amor, es tarde ya, y tengo que arreglarme para salir hacia el aeropuerto, mañana por fin nos vemos.

Joseph: Oh, nena no me di cuenta de que el tiempo pasara tan fugaz. Tengo que dormir un poco antes de ir a buscarte…

Marie: Lo se, no te preocupes, mañana ya estaremos juntos de nuevo.

Dándose las buenas noches termino la conversación, Joseph preparo las cosas la ropa y demás enseres que se pondría al día siguiente y sin más se acostó para dormir unas horas, Marie en cambio se arreglo y constato que en su maleta se encontraba todo.

Como suele pasar en esta vida que es de locos, el avión llego antes de tiempo, y Joseph no escucho la alarma, Marie estaba muy cansada, tardaron en centrase, finalmente se confundieron. Parecía que el destino estaba en contra de que de encontraran. Se vieron por fin poco después y tras mucho tiempo perdido, en el banco alado del reloj de la estación, Marie se le notaba las pocas horas de sueño, la casación, y estar nerviosa por ver a Joseph y tantos contratiempos.

Joseph al verla se le paso todo los nervios los disgustos, Marie lo vio al otro lado de la calle que se acercaba, se le paso el enfado por tantas cosillas sin importancia, y simplemente rieron, no hacia falta ni palabras, solo miradas, gestos, dos o tres arrumacos y reír sin mas.

Joseph cogió la maleta de Marie y la llevo hasta casa. Marie miraba a través de la ventana una ciudad en plena efervescencia como la gente iba y venia, como los pájaros se posaban en las ramas, un pensamiento recorrió su cabeza de una punta a la otra, reboto en cada ojo, haciéndolos mas vidriosos y profundos, y miro a Joseph.

Marie: este es mi sintió, junto a ti.

Un cálido sentimiento lanzado desde lo mas profundo desde el corazón de Marie, se clavo en el espíritu de Joseph, palabras que cobraban forma en el interior de cada uno, formas con colores y gustos distinto a los que podemos percibir en el mundo ordinario, pero que en el corazón de cada uno las palabras van mas halla de las palabras.

Tras dejarla en casa y citarse para la noche, tras en sueño reparador y un merecido descanso, se encontraron tras una velada de cine en donde otras noches tras deambular por la ciudad y preguntarse ¿acaso nadie se ha dado cuenta de que la luna está hoy preciosa? Y ¿Por qué se da cuenta de lo bello de esta vida?, nada parecía tener tanta importancia como preocuparlos.

Terminaron como otras tantas veladas en la playa viendo en el horizonte las luciérnagas de fuego que parecían los barcos, que navegaban a esas altas horas de la noche.

Marie: ¿Tú me quieres Joseph?

Joseph: Por supuesto Marie, no tengas dudas de ello, te quiero, eres el sentido de mis días.

Marie: ahora mismo hay un mes mas en nuestra historia, son 6 meses que me encuentro protegida entre tus brazos, viviendo en este limbo atemporal donde no me encontró extraña, en este sueño que permanezco adormilada, no me parece ni real, no quiero que esto se acabe.

Joseph: para que los sueños se cumplan solo hay que despertarse.

A partir de hay ya las palabras sobraron en la conversación, de echo quien no comprende una mirada , nunca entenderá una larga explicación, en aquellas miradas, que atraviesan la brisa marina que arropaba sus rostros mientras se encontraban enroscando uno en el otro, regalándose besos de amor, en esas miradas decían:

“…encontrar el amor deberás seguir un camino de espinas, rodeado de altas vallas y gigantescos muros. Cuando logres cruzarlo, divisarás un bosque poblado de árboles, plantas frondosas y arenas movedizas. Cuando logres atravesar el bosque, encontrarás una montaña, tan alta como el sol. Deberás cruzarla, pues el amor brota al otro lado. Mientras camines, muchos te dirán que el amor no puede crecer en un lugar tan sombrío, que erraste en tu camino. Pero deberás seguir adelante, aun cuando tu pensamiento te diga que regreses hacia el punto de partida. No escuches a tu mente, en este camino oscuro solo debes seguir los latidos de tu corazón. Si decides seguir adelante deberás subir la montaña, y llegar a la cima... justo allí, donde el sol no alumbra, está el amor. Lo reconocerás nada más encontrarlo. Lo sabrás, porque con tu fe habrás superado los obstáculos que te hacían no verlo. Tu corazón te dirá que allí está lo que estabas buscando. Cuando lo sepas, ni lo pienses. No pienses en el camino de vuelta. Ya sabes que solo te guía tu corazón. El amor es la recompensa a la valentía. Para amar deber ser valiente. El amor no es fácil, nunca lo hallarás en un camino de rosas... sólo debes aprender a luchar por él, el camino siempre merecerá la pena. Pase lo que pase… “

Esas miradas hablan más de lo que parecía, pues estaba escrita la historia que hoy dejo aquí pues en síntesis esa las palabras de esa mirada era la realidad que habían pasado.

Marie: Te amo Joseph.

Joseph: Te amo Marie.

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