viernes, 27 de agosto de 2010

Sonrisas entre la lluvia

Era un día mas de invierno en el que la rutina hacia que los días parecieran iguales. Esta mañana El niño del corazón roto se despertó como un día cualquiera, con el hastió de los días que soportaba desde ya hace muchos años, era uno de esos días en los que la lluvia no moja pero agobia, y se dirigió como todos los días al instituto, en el que ocurrirían las mismas situaciones, las mismas caras, las mis pereza de hacer algo esa mañana. El peso del tiempo perdido, sentir que se agotan los días y no encuentra la felicidad. Únicamente vive la vida como un autómata.

-El sueño de esta vida acabara, de igual modo que perecerán los soñadores que la habítan, de esa forma… algún día conozca de verdad que es la felicidad- Pensaba tranquilo y cabizbajo mientras miraba las gotas golpear el vidrio de la ventana ajada por los años.

Paso ese día, y otros mas pasaron igual… paso el tiempo y notaba una presencia extraña, una mirada risueña que despertaba cosas distintas, se fijo que al final del mismo pasillo del instituto en el que estudiaba se encontraba una chica, alta y decidida que en alguna ocasión se cruzaron sus miradas.

-Una mirada no significa nada, otras antes ya lo hicieron y no encontré nada en su interior, el la profundidad de su ser que pudiera hacerme despertar del mal sueño que me encuentro- Pensaba sin darle mucha importancia, pues cuando te encuentras en un oscuro pozo la luz de la entrada te parece tan pequeña y lejana que nunca creerías lo cerca que estas de encontrar tu sino.

Pasaron los días y la mirada risueña que un día encontró de casualidad, seguía hay… parecía incansable, mantenía un extraño brillo que no había visto antes. Su ojos eran oscuros, pero en esa oscuridad había algo extraño, era una mezcla de sentimiento parecía que en su corazón se encontraba las mismas penas que antaño rompieron su corazón yermo de sentimientos, y congelado por las desventuras de este vividor. Pero este corazón era distinto, parecía que tras todo consiguió de una extraña forma seguir vivo e iluminar a los demás.

Un día la dueña de los ojos de mirada risueña al alcanzaron al niño del corazón roto, esta vez los ojos de la niña de la mirada risueña parecían que estaban escudriñando el alma del niño del corazón roto. Es mas, parecía que lo estaba leyendo. No había preguntas, no había presentaciones estaba parada delante de el y lo miraba, lo estaba estudiando, aprendía por que era así, por que andaba de esa forma, por que se alejaba de los demás, por que era de esa forma. La niña de la mirada risueña se sentía intrigada por ese niño, era distinto a los demás, parecía que no era una persona normal, tenia algo que le diferenciaba del resto… como a ella parecía, que algo en lo que quedaba de su alma marchita, se relacionaba con ella.

El denotaba algo diferente, no era mejor ni peor que los demás, pero algo ocurrió en el transcurso de los años. Ella lo observo durante tiempo largo, y descubrió algo que nadie había visto antes, esa niña de la mirada risueña sabía más del niño del corazón roto, que el propio niño. Ella se dio cuenta, de que bebía alcohol, demasiado… tal cantidad, parecía que intenta autodestruirse, también se fio que detrás de esa fachada de risas y alegría, se encontraba la mas inmensa y oscura pena conocida nunca. La niña de la mirada risueña quedo sorprendida.

-Puede haber alguien en este mundo como yo, tengo que saber mas sobre el- pensó la niña de la mirada risueña.

Pero desgraciadamente el niño del corazón roto, en un estúpido intento por no notar mas nada, siguió alejado de ella, sufriendo en silencio y solo.

-Estoy solo, solo seguiré y solo me encontrare viendo el mundo detrás de esta reja- pensaba, y con esa actitud siempre se encontraría solo.

Parecía que el destino le había gastado una mala broma, que perduraba durante los años y que se reía de el constantemente. La niña de la mirada risueña no se daría por vencida si algo en la vida había aprendiendo era que su hostigado orgullo no la dejaría abandonar nunca sus propósitos, y ese niño era todo un reto, tenia que saber por que era así.

Paso algo extraño, el niño del corazón roto, sufrió un accidente, la sangre brotaba de una herida que tiñó todo de rojo intenso, no sintió ni miedo, ni desdichas, pero si se encontraba mal, abandono ese día el instituto, y tras ir al hospital a recibir curas y llegar a casa, encontró la más triste pena que creía encontrar. Es algo tan doloroso que prefiero no contarlo, pues algunas cosas son mejor no pensarlas demasía.

La niña de la mirada risueña notaba algo en su interior, busco al niño por todo el instituto y no lo encontró, algo sucedía, se acerco una chica y le hablo.

-sabes lo que le ha ocurrido a Joseph- le comento la chica, en ese momento el corazón de la niña de la mirada risueña se encogió. ¿Que es lo que le ocurrió a Joseph? ¿Este bien? ¿Donde esta?

No tardaron mucho el que la cita de sus mejillas con las más amargas lágrimas se encontraran, no soportaba la idea de que a Joseph, que era el nombre del niño de corazón roto, le ocurriera algo malo en su desdichada vida. No dejo de llamarle, y enviarle mensaje, quería encontrarlo no encontraba respuesta y mas lo llamaba, le pregunto a todos por el para saber que le ocurría, aunque muchos lo temía y otros lo odiaba cierto era que todos parecían preguntarse que le ocurría a Joseph, parecía que Marie, que era el nombre de la niña de la mirada risueña infundo algo en ese pasillo esa mañana de invierno, parecía que su energía se la paso a los demás.

Marie no te preocupes estoy bien, no me para nada ya nos veremos mañana- recibió un mensaje, pero ese mensaje, no le hacia sentirse mejor, era mas parecía que algo escondía mas que una herida en su cuerpo.

Al día siguiente Joseph, estaba extraño, pues sentía que algo había cambiando, Marie no le dejaba de enviar mensajes y hablar con el, prestaba intención a lo que hacia lo vigilaba en la distancia.

-Podrá ser verdad, será verdad, hay alguien todavía capaz de resucitar a este niño con un solo beso de sus labios- Por que así fue, una noche en la que fue invitado a pasar una velada por los bares, y como en otras noches bebió sin parar, sus labios se encontraron, es mas el quería mas, mas de eso que estaba sintiendo. No fue un beso como otro cualquiera, fu un beso en el que había un mensaje que era:


“quiero estar toda esta vida a tu lado, déjame ser parte de ti”

Joseph seguía mal, pero eso no hacia de que Marie dejara su incansable lucha ahora mas fuerte, parecía que de verdad lo quería, pero no como las demás lo quisieron ella lo estaba salvando de un final trágico sin pedirle nada a cambio.

Paso mucho tiempo y consolidaron poco a poco lo que tenia, sufrieron muchos percances y llantos asolaron muchos de sus días, llegaron tiempo tristes, y momentos felices, lo único que ellos sabían es que era iguales, tenían los mismo dentro, sentían las mismas cosas, se volvieron únicos en el corazón del otro.

Joseph: solo hago cosas pensando que soy lo único que esta en tus pupilas.

Marie: No quería que pasara esto, esto demasía enamorada, se que sin ti no podría vivir un día mas, tengo mucho miedo a perderte, he sentido antes cosas parecidas, pero esta supera con creces las demás por que….

Joseph: Marie calla…. Escúchame, yo no te puedo prometer un “para siempre” ni que siempre seremos felices, ni que siempre lloraremos, lo que te puedo prometer es que cuando llores te regalare sonrisa, que cuando sufras y te tambales te agarrare al vuelo, que cuando chilles por que no puedes mas estaré hay. Te echo inmenso daño, te falle también, ambos los sabemos pero no hay palabras en este mundo ni artesanos han hecho nada comprable, a lo que puedo sentir hoy por ti.Tampoco tengo grandes regalos que ofrecerte, sino algunos pedazos de mi corazón roto para que hagan compañía a los del tuyo.

Marie: ¿Lo dices de verdad? Eres tan importante para mi, eres únicamente mi vida, no puedo perderte nunca, te amo mas que ayer y menos que mañana, eres la luz que ilumina mis días, te amo.

Joseph: yo también vida mía… mira en el cielo…¿lo ves?, es una estrella fugaz, pide un deseo, yo ya pedí el mío…

Marie tumbada en el césped de aquel jardín nocturno miro a la estrella, y con gesto de la niña de la mirada risueña que era, pidió un deseo con la mirara de a ver viajado al pasado y encontrase cuando nunca había dolor. lo pidio y sonrio una vez mas.

Se miraron, y luego de prometerse amor eterno, se besaron sellando su pacto una vez más.

2 comentarios:

  1. No tengo palabras para...No,no tengo...
    Lo unico que se esque...SIEMPRE intentare estar atu lado!!!!........................

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  2. Joseph era el niño que encontró a la luz de su vida, la niña Marie.
    Es precioso José, escribe otros, que hay ganas de leerte!

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